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¡NO TE OLVIDAREMOS! Eduardo fallece tras ser arrollado por un tren en el polígono de Argales

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Las situaciones de muerte, de soledad y de exclusión son transitos difíciles en la vida. Pero cuando estas situaciones se entremezclan son todavía más dramáticas. Eduardo, un amigo polaco que vivía en la calle, nos acerca esta realidad a nuestra vida cotidiana.

Eduardo ha perdido la vida en la madrugada del martes al miércoles al ser arrollado por un tren de mercancías en el polígono de Argales. Un descuido hizo que acabara en el Hospital Río Hortega, donde falleció a primera hora del miércoles.

Los voluntarios de Café Solidario, uno de los programas de Red Íncola con personas sin hogar, relatan con dolor y gran cariño el encuentro con los amigos y compañeros de Eduardo la noche del miércoles. El dolor, la impotencia y el recuerdo agradecido recorrían la conversaciones y los silencios del encuentro. Comentaba un grupo de nuestros voluntarios que hizo la visita esa noche, igual que tantas noches del año:  "Al salir vimos un pequeño altar, al lado de la vía que le hicieron sus compañeros a Eduardo,...con sus cosas, unas flores,...realmente, nos impresionó,..."

Ayer, día 7 de mayo, junto a más de 50 colectivos y un buen número de ciudadanas y ciudadanos de la ciudad, recordamos a Eduardo en nuestro encuentro de los Círculos del Silencio. Unos claveles rojos, tu nombre en un cartel, unas palabras agradecidas, tus amigos,... Símbolos que hablan de vida, de encuentro y de agradecimiento.

Tu vida Eduardo, como la de tantas personas en el mundo que viven sin un hogar, nos plantea un gran interrogante en nuestras vidas acomodadas. Ojala, Tu recuerdo siga alimentando nuestra alegría y cercanía en el encuentro con todos los que tenemos a nuestro alrededor, especialmente aquellas y aquellos que más necesitan de una mano amiga.  

EDUARDO, ¡NO TE OLVIDAREMOS!

 

LOS NADIES

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano





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