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Con crisis o sin ella, harán falta más inmigrantes basándose en estudios demográficos.

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"Aquí no cabemos todos". Es una frase muy recurrente y peligrosa que requeriría muchos matices, pero aún así recurrente. Se oye en la calle, y algún político la ha pronunciado en público en varias ocasiones. Sin embargo, supone uno de los falsos mitos que rodean al fenómeno migratorio.

España, en apenas quince años, ha multiplicado por diez su población extranjera, hasta rozar los 5,6 millones de inmigrantes en el año 2009. La crisis además parece que está siendo aún más dura para la población inmigrante. Y aun así, los expertos en demografía y economía van más allá y señalan que no es que 'quepa' más gente, sino que hay motivos para pensar que en los próximos años harán falta muchos más ciudadanos para que la economía funcione, en algunas comunidades como Aragón el freno a la llegada de inmigrantes ha producido que se estanque el crecimiento por primera vez desde 1998. La Comisión Europea ha cifrado en siete millones la población adicional que necesitará España hasta 2030 para equilibrar su economía.

¿En qué se basan para hacer esta afirmación? Hay tres razones fundamentales. Por un lado, habrá un déficit demográfico enorme, sobre todo entre los más jóvenes. Por otro lado y como consecuencia del anterior, será más cuestionable la viabilidad de un sistema público de pensiones con una población cada vez más envejecida. Y, por último, se necesitarán más trabajadores con perfiles técnicos para un mercado laboral que debe afrontar un nuevo modelo productivo.

Según las últimas previsiones demográficas del Instituto Nacional de Estadística si se mantienen las tendencias demográficas actuales, entre el 2009 y el 2020 la población española perderá 3,4 millones de efectivos de entre 19 y 40 años. Las estimaciones para 2049 son aún más dramáticas, la población mayor de 64 años se duplicará. Por cada 10 personas en edad de trabajar, habrá casi nueve personas potencialmente inactivas (menor de 16 años o mayor de 64). Media España tendría que mantener a la otra media.

Respecto a la necesidad de un nuevo perfil de trabajadores que requiere la economía española, Florentino Felgueroso, profesor del departamento de Economía de la Universidad de Oviedo, calcula que, comparándonos con Alemania o Dinamarca –países con sistemas económicos de mayor productividad-, España necesitaría ya actualmente entre tres y cinco millones de trabajadores más con perfiles no manuales o técnicos. "Con la falta de jóvenes en los próximos años, este déficit como mínimo se mantendrá", señala.

Sin embargo, más allá de estas previsiones, la realidad demuestra que la crisis ha frenado la llegada de extranjeros. La población extranjera en España creció un 7% el año pasado, el menor crecimiento desde 1992. Y, según datos del Ministerio del Interior, las llegadas de sin papeles descendieron un 46% en 2009 respecto al año anterior y en un 80% en relación a 2006, uno de los peores años en la lucha contra la inmigración ilegal. "La mayoría de los inmigrantes vienen por motivaciones laborales. Así que, por la coyuntura actual, van a transcurrir unos años, probablemente una década, con poca inmigración. Ahora no la hay, y va a tardar en haberla", indica Miguel Pajares, profesor de Antropología Social de la Universidad de Barcelona.

No sólo llegan menos, además algunos se van debido al fuerte deterioro del mercado de trabajo. Aparte de los 9.800 extranjeros que han aprovechado el plan de retorno voluntario del Gobierno para hacer el camino de vuelta, los expertos ya han detectado la existencia de trasvases de población extranjera hacia otros países de la Unión Europea, singularmente centroeuropeos, en busca de una nueva oportunidad laboral.

Sin embargo, según los datos provisionales del último padrón, la población extranjera aumentó en 330.000 personas durante 2009, hasta los 5,6 millones. Los expertos alertan de que este crecimiento es artificial, un desfase estadístico. "La contabilización de las salidas de extranjeros es particularmente dificultosa. Muchas de esas salidas pasan desapercibidas porque nadie cursa su baja del padrón cuando se marcha. El INE tarda dos años en detectarlas", explica Joaquín Arango, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y experto en migraciones. "Hay indicios, sólo impresiones, de que se están intensificando las salidas. La cifra de 300.000 inmigrantes más que refleja el padrón está muy fuera de la realidad. El dato es poco creíble, no es posible en 2009".

La crisis hace que vengan menos y que se vayan más. Pero la economía española y su estructura de población necesitan a medio plazo que se rompa esta nueva tendencia. Por ello, según señalan Felgueroso, en los próximos años se va a tener que dar un giro a la política migratoria española compitiendo con otros países para atraer a los mejores. "Tendremos que realizar captaciones para fomentar que venga gente con perfiles adecuados, y no somos un país especialmente atractivo para los extranjeros frente a otros europeos. Será difícil pero necesario", concluye Felgueroso.

Fuente: www.expansion.com
 





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