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HAITÍ DESDE ABAJO Y DESDE DENTRO: Testimonio de una voluntaria de Red Íncola dos meses despúes.

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El viernes 12 de marzo se cumplieron dos meses desde el devastador terremoto de Haití. Muchas personas ofrecieron sus servicios en ayuda humanitaria, y aun hoy siguen luchando por la reconstrucción del país. Entre ellas Carmen Rodríguez Sanfrutos, Hermana Carmelita de la Caridad-Vedruna y voluntaria del programa Café Solidario de Red Íncola, no lo pensó dos veces, armó sus maletas y marchó a Haití para ofrecer toda la ayuda que pudiera. Hoy nos llegan noticias a través de su comunidad, una carta que convierte sus palabras en testimonio.

Haití, 26-02-2010

Queridas Todas,

Desde Haití, este pueblo masacrado, quiero mandaros mi mensaje y mi sencilla vivencia.

Estoy bien, dolorida con este pueblo destruido integralmente, porque no posee líderes efectivos, ni casa, ni escuelas, ni servicios de ningún tipo. Donde unas 22.000 personas, casi en su mayoría jóvenes y niños, están mutilados, amputados en sus brazos y piernas, y sin familias. La inmensa mayoría vive en espacios hacinados, desnudos, donde la privacidad y la intimidad es nula, en tiendas de palitos y trapos rotos, y siempre con hambre; se me rompe el corazón viendo a los niños rodearte y solo pedirte comida: “cangun” quiero comer…

Todo lo que pone la TV deja corta la realidad. A veces cierro los ojos y se me salen las lágrimas de tanto dolor. Pero sigo sintiendo, muy fuerte dentro de mí, que estoy donde tengo que estar, y además es un regalo esta presencia que casi solo puede ser caricias, sonrisas, importencia, debilidad. Pero ESTÁ y lo está en nombre de la Congregación, en nombre de todas y cada una de tantas personas que nos envió. Esta responsabilidad gozosa me hace seguir a pesar de la dureza que también está presente.

Nos levantamos a las 5 de la mañana y nos acostamos a las diez, u once, después de una reflexión de todo el equipo Inter-congregacional e Inter-iglesias que vivimos juntos para encontrar el sentido teológico , humano y la dimensión profética a nuestro estar, a nuestros trabajos; a la vez que buscamos nuevas presencias, nuevas formas de servicio siempre queriendo contar con el sentir de nuestros hermanos haitianos que son sin duda los protagonistas de todo su dolor, su situación de estrés, su duelo, su abatimiento, sus sentimientos., lo que quieren hacer con su País y sus vidas desde abajo y desde dentro.

Comemos justito y siempre arroz y/o alubias como corresponde a una situación crítica, pero nosotros no estamos hambrientos... Rezamos juntos y asistimos a tres o cuatro puntos importantes de ayuda desde la mañana hasta la tarde. Somos bien acogidas a pesar de las dificultades. Es un pueblo muy creyente que mantiene su fe y su acción de gracias a Dios en medio de este tremendo caos. Es un pueblo fuerte, como acostumbrado a sufrir, no en vanos vivieron dos siglos de esclavitud y defendieron su libertad. ¡Ojala que ahora salgan aunque tenga que ser poco a poco!

Hay mucha ayuda humanitaria, pero quizá un poco desorganizada, y sobre todo que el problema es delicado y requiere mucho tacto y paciencia. Esto parece Babel pero a la inversa, porque todos con distintas lenguas nos entendemos y complementamos, ¿Será quizá el lenguaje del AMOR? ESTOY SEGURA.

Abrazos.
Carmen Rodríguez Sanfrutos.

 





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