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LA ESPIRITUALIDAD DE LA TERNURA cerró el programa de formación para el voluntariado de Red Íncola

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El Jueves 12 de mayo, tuvo lugar la  última jornada de formación para voluntarios de Red Íncola. El tema de esta jornada llevaba por título “Espiritualidad de la ternura en la acción social” y tuvo como ponente a Jesús Artola.

A las 20:00 se reunieron en la Sala Arrupe de Jesuitas alrededor de 80 personas. El ponente, Jesús Artola, partiendo del texto del evangelio de Jn 1, 35-39 distinguió tres momentos diferentes en la acción social, en las que gran parte de los voluntarios y voluntarias presentes se vieron reflejados.

El primer momento al que hizo referencia es el ético que responde al “fueron”. La persona ha observado la realidad y se ha sentido interpelada de manera que toma la decisión de intervenir en ella para transformarla. El segundo responde al “vieron” y es lo que se denomina como el momento estético, lo que experimentamos, nuestra implicación en la realidad y nos gusta, nos satisface, nos llena sensitivamente, nos sentimos útiles, solidarios. Pero puede ocurrir también que no responda a nuestras expectativas, que nos supere y nos sintamos desbordados por ella; todas sensaciones tangibles. El tercero “se quedaron” es el momento erótico. ¿Por qué aguantamos, permanecemos pasados los años experimentando la limitación y los pocos resultados conseguidos? Porque lo que hacemos da sentido a la vida y se establece un compromiso que nos atrapa y engancha, como son las sensaciones que sentimos en el enamoramiento.

Jesús Artola hizo referencia a un último momento, escatológico, relacionado con un sentido de trascendencia, en el que daríamos cabida al sentimiento de esperanza aunque la realidad sea dura, aunque en el camino hayan ido quedando muchas de las personas a las que ofrecimos nuestro tiempo, amistad y cariño.

Para llevar a cabo este itinerario, es necesario que el espíritu anide en nosotros; no estamos hablando de religiosidad, sino de hacer la espiritualidad presente en nuestro día a día, en la cotidianidad, agradeciendo lo que nos es dado gratuitamente: en la familia, en el entorno laboral, en nuestro círculo de amistades, en nuestro tiempo de ocio.

Se realizó una bonita dinámica en la que se nos invitaba a compartir experiencias de encuentro con la realidad sufriente que nos hayan impactado y supuesto un momento importante en nuestro hacer voluntario. En la comunicación sincera de varios/as voluntarios/as, nos hicimos nuevamente conscientes que la ternura no es sentimentalismo ni blandura, sino que nace del encuentro de persona a persona y del reconocer y tratar al otro como hermano.
 





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