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LA COMUNIDAD MARROQUÍ EN VALLADOLID: Un estudio sobre consumo que sale a la luz celebrando la Fiesta del Cordero

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Los orígenes de la presencia de los árabes en Valladolid datan de 1290 cuando, según los historiadores, mudéjares y moriscos constituían un importante grupo dedicado, principalmente, al trabajo en el campo y a oficios manuales como la yesería, la carpintería o la albañilería. Aunque llegaron a ser nombrados primer Cuerpo de Bomberos de la Villa, la segregación decretada en 1492 para moros y judíos acabó con la convivencia.

La multiculturalidad de la sociedad vallisoletana ha sido una realidad constante y permanente a lo largo de la historia, pero no siempre ha resultado fácil y tampoco lo es ahora. El estudio 'Cambio de hábitos de consumo de la comunidad marroquí en Valladolid' persigue demostrar que este colectivo, que cuenta ya con tres mil residentes en la provincia -2.987 en enero de 2010, según el Instituto Nacional de Estadística-, presenta y representa una riqueza cultural y un potencial humano que los vallisoletanos aprenderán a valorar si abren la mente, abandonan los prejuicios y apuestan por buscar puntos de encuentro y de diálogo.

El autor del informe, Alberto Ares, coordinador de la Red Íncola, se plantea: «Es una pena que no cambiemos el 'chip' y empecemos a aprovechar la fortuna que, en todos los sentidos, nos aportan los inmigrantes, en general, y los marroquíes en particular», asegura convencido.

Según se desprende del estudio, la comunidad marroquí constituye el grupo más numeroso de extranjeros extracomunitarios en Castilla y León. Por otro lado, y en lo que respecta a Valladolid, el porcentaje de personas de origen magrebí ha aumentado desde 1998 un 2.441% y los marroquíes se han convertido en el segundo colectivo más grande de inmigrantes después de la comunidad búlgara, desbancando en ese segundo puesto a los rumanos.

Los vecinos procedentes de Marruecos han ido creciendo considerablemente en los últimos años y, a diferencia de los inmigrantes de otras nacionalidades, siguen llegando a Valladolid a pesar de la desaceleración económica que vive España. La necesidad de mano de obra en el sector de la construcción, la regularización de 2005 y el paulatino proceso de reagrupación familiar han sido los responsables del crecimiento hasta la fecha.

«Los que están no van a volver, porque la situación allí es muy precaria, aunque si la crisis se mantiene, tampoco es previsible que vengan muchos más. Lo que sí se está notando es más movimiento -explica Ares- porque los documentados viajan mucho entre Marruecos y Valladolid en busca de trabajos temporales, aunque tengan fijada aquí su residencia».

Pequeño comercio

Pese a que el retorno a sus países no es para ellos una opción válida, la situación económica está azotando a las familias marroquíes que hasta hace dos años dependían fundamentalmente de la construcción y que ahora sobreviven casi exclusivamente gracias al pequeño comercio, la hostelería o el servicio doméstico.

Los barrios vallisoletanos que han recibido un mayor número de población inmigrante de origen marroquí son Delicias (43%) y Pajarillos (37%), y, en menor medida, Rondilla y Circular y Vadillos, zonas estas que acaparan prácticamente el 100% del tejido empresarial generado por el colectivo, que también se mueve dentro del comercio itinerante en mercadillos.

De entre estos pequeños negocios, cabe destacar las seis tiendas especializadas en productos marroquíes, lo que vulgarmente se conoce como 'carnicerías', porque en ellas se vende carne 'halal' (de animales sacrificados según los requisitos de la ley islámica). En estos comercios, emplazados en los barrios de Delicias, Pajarillos y Rondilla, se pueden encontrar también todo tipo de productos importados de Marruecos: aceitunas, refrescos, cuscús y tejidos, entre otros.

Existen también, al menos, cinco locutorios, dos 'cose todo' propiedad de marroquíes en Vadillos y Delicias, dos tiendas de 'todo a cien'en Labradores y Delicias, seis bares y cafeterías en Delicias, Vadillos y Circular, y una pastelería y una frutería en la carretera de Villabañez.

Por otro lado, y según se desprende del estudio, la paella y la tortilla de patata son los platos españoles con mayor popularidad dentro de la comunidad marroquí en Valladolid, que tampoco ha renunciado ni al tajín ni al cuscús, sus menús más emblemáticos.

En cuanto a la ropa, solo el 17% de los encuestados reconocen haber comenzado a utilizar nuevas prendas desde que están en España y un buen número viste la chilaba o el caftán en sus celebraciones o fiestas populares.  «Nuestro objetivo era conocer más en profundidad por qué comen estas cosas y no otras y qué les lleva a vestir de una u otra manera, pero también aprender de ellos», concluye el redactor del informe.

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Fuente: El Norte de Castilla.
 





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